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Category Archives: Economía y política

Bases militares de EEUU en Latinoamérica

Es un hecho con pocos precedentes porque no todos los países tienen el lujo de poseer bases militares repartidas por otras naciones. Además, es precisamente Estados Unidos el primer país que se opone a que otros instalen bases militares. Tal y como dijo el presidente ecuatoriano Rafael Correa en una entrevista realizada por Julian Assange en Mayo de 2012: “No hay ningún problema en tener una base norteamericana en Ecuador. Perfecto, podemos dar permiso para que instalen esa base siempre y cuando nos den permiso para instalar una base militar ecuatoriana en Miami. Si no hay ningún problema, van a aceptar”.

Aunque en realidad sí que hay algún problema. Y por supuesto que EEUU no aceptaría tener una base militar ecuatoriana en suelo estadounidense. Estas declaraciones de Rafael Correa venían a cuento de la expulsión de tropas americanas de la Base Militar de Manta, en Ecuador, en Septiembre de 2009. Había sido una de las promesas electorales, y ante el asombro de la comunidad internacional, que rara vez se atreve a llevar la contraria a Estados Unidos, el presidente Correa, reelegido en 2009, no tardó en cumplir y en echar a las tropas americanas de su país. No sería la primera vez que Ecuador desafiara al poder estadounidense.

Dejando a un lado el caso de Ecuador, muy poco común en el mundo, la realidad nos muestra que el poder de Estados Unidos en Latinoamérica está lejos de disminuir. Aunque las demandas populares rechazan la presencia estadounidense, los gobiernos de los países, débiles a la hora de negarse ante los planes de EEUU, han permitido la instalación de una red de bases que recorren todo el continente sudamericano.

No hace mucho, en Septiembre de 2009, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) se reunió para deliberar sobre la presencia de bases americanas en Colombia. Finalmente, aun con el rechazo de los presidentes Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, se decidió permitir a EEUU la instalación de bases en Colombia. Enlace: Noticia aquí.

En el siguiente mapa se puede observar la red de bases militares que recorre toda Latinoamérica, desde la Península de Yucatán hasta la Patagonia.

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Política del miedo en España

En España, un claro ejemplo de cómo funciona la política del miedo fue el ya célebre Referéndum sobre la OTAN, realizado en Marzo de 1986, en el que se preguntaba a la sociedad española sobre la permanencia de España en la OTAN, a la que pertenecía desde Mayo de 1982.

En este acontecimiento se pudo asistir a dos prácticas muy utilizadas en la política: el cambio de discurso y la manipulación de la opinión pública a través del miedo.

El cambio de discurso se pudo observar de manera muy evidente. Antes de entrar en el Gobierno, el PSOE se había manifestado en contra de la permanencia en la OTAN, usando el eslogan “OTAN, de entrada no”. En cuanto estuvo en el poder, esa posición cambió.

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INTERESANTE: Boletín Oficial del Estado de España – Real Decreto 214/1986, de 6 de febrero, por el que se somete a referéndum de la Nación la decisión política del Gobierno en relación con la Alianza Atlántica

Además, la redacción de la pregunta fue considerada tendenciosa, pues encaminaba a los ciudadanos hacia el SÍ a la hora de votar, tal y como apoyaba el Gobierno. El papel que se entregó a todos los ciudadanos españoles mayores de 18 años contenía el siguiente texto:

El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:

  • 1.º La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
  • 2.º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
  • 3.º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.

¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?

La principal crítica al referéndum, además de la polémica redacción de la pregunta, fue la intensa injerencia del presidente del Gobierno español, Felipe González, quien el día anterior a la votación apareció en la televisión, en prime time, advirtiendo de las consecuencias negativas de votar en contra de la OTAN. El presidente que poco tiempo atrás había defendido el NO, ahora se presentaba en la televisión, hablando ante todo el país, con un discurso diametralmente contrario: era necesario apoyar el SÍ.

Un claro ejemplo de la política del miedo. ¿Cómo convencer a la sociedad de que lo conveniente es es hacer algo? Transmitiendo la idea de que no hacerlo traerá inseguridad, inquietud y resultados negativos para el país. Así se convence a la gente, que no quiere sufrir este tipo de consecuencias.

VIDEO: Felipe González sobre el referéndum de la OTAN: “Fue un error serio. A los ciudadanos no se les debe consultar si quieren o no estar en un pacto militar. Eso se debe llevar en los programas y se decide en las elecciones.” (fuente: RTVE.es)

En realidad el ingreso en la OTAN era la entrada definitiva en uno de los dos bloques en los que estaba dividido el mundo en aquel momento. España, después de décadas encerrada en un sistema dictatorial y autárquico, era recibida con los brazos abiertos por el bloque occidental, que representaba la libertad económica, la democracia y el progreso.

El miedo que se transmitió a la sociedad fue el miedo a no pertenecer a ningún bando, miedo a estar en tierra de nadie, miedo a estar solo, miedo a no poder desarrollarse como país (este último es un miedo comprensible, pero, ¿a caso no existe el desarrollo fuera del ámbito occidental?). En definitiva, aunque fuera una organización militar (y, en principio, a nadie le gusta la guerra), lo conveniente era seguir en la OTAN, para así formar parte del selecto club de Occidente.

Junto con España, otros muchos países forman la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que, en la actualidad, vela por la paz y la seguridad mundial de la mano del Ejército de Estados Unidos. La OTAN es una de las principales organizaciones que ponen en práctica la geopolítica del miedo.

Ver artículo original completo

Este #FastPost es un extracto del artículo ‘Geopolítica del miedo’, que trata el tema de la política del miedo desde la perspectiva de las relaciones internacionales, la geopolítica y las guerras internacionales.

VER ARTÍCULO: Geopolítica del miedo

La Ruta de la Droga

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“En los últimos años, bandas colombianas y de la Argentina, Bolivia, Brasil, Perú y Venezuela se han visto implicadas en el tráfico de cocaína hacia África Occidental. Estas bandas han establecido rutas aéreas y marítimas de suministro, instalaciones de almacenamiento y un amplio abanico de negocios legales para encubrir sus actividades ilegales y justificar su presencia”, detalla el documento La cocaína. Una perspectiva de la Unión Europea en el contexto mundial

Según advierte Europol, “la gran mayoría de laboratorios que producen clorhidrato de cocaína a partir de pasta de cocaína o cocaína base desmantelados en 2007 estaban ubicados en Colombia (285 laboratorios), seguida a gran distancia por Perú (16 laboratorios) y Bolivia (7 laboratorios)”.

En otros lugares de América Latina, explica el documento, se refinan cantidades desconocidas, pero probablemente inferiores, ya que las hojas de coca, la pasta de coca y la cocaína base (los dos productos intermedios) pueden exportarse a países vecinos para su posterior procesamiento y elaboración de clorhidrato de cocaína.

Se descubrieron laboratorios de elaboración de cocaína en países como la Argentina (9 laboratorios descubiertos en 2006), Chile (5 laboratorios en 2007),Venezuela (18 laboratorios en 2005) y Ecuador (1 laboratorio en 2007). El informe advierte que es probable que en Brasil, Panamá y Paraguay se refine clorhidrato de cocaína.

La cocaína es transportada desde América del Sur hacia la UE a través del Océano Atlántico por vía marítima o aérea. Desde la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Surinam y Venezuela se envían, por mar, cargamentos de varias toneladas en dirección a las zonas costeras de España y Portugal.

También se envía a los principales puertos de Bélgica, Alemania, Francia, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido. Aunque los cargamentos marítimos suponen el mayor problema, ya que pueden transportarse grandes cantidades en un solo viaje, y detectarlas es difícil, el uso de las agencias de transporte individual y de transporte aéreo también juegan un papel importante.

Se han identificado tres principales rutas marítimas en dirección a Europa: la “ruta del Norte”, con origen en el Caribe discurre a través de las Azores en dirección a Portugal y España; la “ruta central”, desde América del Sur a través de Cabo Verde o Madeira y las Islas Canarias hacia Europa, y más recientemente ha aparecido la “ruta africana”, que va desde América del Sur hacia África Occidental y desde allí principalmente a Portugal y España.

Artículo original: america.infobae.com

Financiar medios de comunicación: periódicos franceses y armamento militar

Desde que se descubrió que la información era un negocio, las grandes empresas comenzaron a interesarse por ella. Ahí es donde comienza el problema actual de la sensación de no estar bien informados, ya que intereses ajenos a la labor de informar son los propietarios de los medios de comunicación.

Uno de los ejemplos más claros es el de la empresa armamentística Lagardère, que se adentró en el mundo de las comunicaciones y ahora es propietario de uno de los periódicos más importantes de Francia: Le Monde. Actualmente el Grupo Lagardère se define a sí mismo como un grupo empresarial de armamento y publicaciones. No deja de ser curioso que una misma empresa se dedique a vender armas y a vender noticias. (Ver apartado Los medios de comunicación)

“Hay cuestiones que no se pueden publicar porque pueden poner en peligro los intereses comerciales del país” Esto fue lo que dijo Dassault, empresa armamentística francesa, cuando pasó a ser propietario principal de Le FigaroNOTICIA: Dassault reorganiza el manejo de Le Figaro (The New York Times, Octubre 2004). Hay que recordar que Francia es uno de los principales países exportadores de armas del mundo, una industria que reporta miles de millones de beneficios.

El Grupo Lagardère o Dassault Aviation son dos de las empresas armamentísticas más importantes del país, y controlan directa o indirectamente los principales periódicos (Le Monde y Le Figaro). Parece lógico pensar que estos dos diarios nunca pondrán en duda ni criticarán de ninguna forma las actividades comerciales de las empresas armamentísticas.

Este ejemplo de empresas ajenas a la información que pasan a controlar grandes medios de comunicación nos sirve para volver a la pregunta que titula este subapartado: ¿Las noticias nos informan? Está claro que, habiendo intereses comerciales, económicos y empresariales detrás de los medios de comunicación, éstos están maniatados a la hora de publicar noticias.

Cuesta pensar que Le Monde o Le Figaro publicarían noticias como que Francia seguía vendiendo armas al gobierno libio mientras desde Occidente se criticaba su gestión y se pedía la dimisión de Muamar el Gadafi (noticia aquí). Si el mensaje institucional y diplomático que desde Europa y Estados Unidos se hacía era de completa crítica y rechazo a Gadafi y a su gobierno, la noticia de que empresas francesas siguieran vendiendo armas a dicho gobierno no sería muy bien recibida.

Partiendo de la base de que los medios de comunicación responden no sólo al objetivo de informar, sino a otros mucho más importantes como conseguir beneficios o crear opinión pública, queda claro que la práctica de la desinformación va a ser muy utilizada por los principales informativos y agencias de noticias.

Globalización cultural

Es la ‘menos técnica’ de todas las globalizaciones. La globalización cultural no entiende de cifras, datos, números, politiqueo, negocios, geoestrategia… Es una globalización sencilla pero que entraña dilemas y reflexiones muy profundas.

Cuando afecta a la cultura, la globalización se caracteriza por un proceso que interrelaciona las sociedades y culturas locales en una cultura global. Existe un interesante debate sobre si se trata de un fenómeno de asimilación occidental o de fusión multicultural.

Normalmente se entiende por globalización cultural a la expansión de la cultura occidental por todo el mundo. Con esta occidentalización, las prendas, música, modas, formas de actuar, pensamiento, etc. adquieren dimensiones y presencia globales. Las tendencias occidentales se difunden por todo el mundo, y se adoptan en países como Brasil, Egipto, Malasia, Bolivia o la India. Hoy en día se pueden ver camisetas de fútbol de equipos europeos en cualquier país del mundo, así como zapatillas de Nike o películas de Hollywood.

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La globalización cultural encuentra mucha oposición y críticas, la mayoría enfocadas en lo que muy bien representa la viñeta de la derecha: con la difusión y adopción de una única cultura global, todas las personas acaban siendo iguales.

Es Occidente quien dicta el rumbo y el ritmo de la cultura, estableciendo lo que se conoce como ‘modas’. La moda musical, la moda gastronómica, la moda de vestir… etc. Es desde Occidente (principalmente desde Estados Unidos y Europa Occidental), desde donde se exportan las modas.

Si en Estados Unidos está de moda vestir con los pantalones bajados, en el resto del mundo la tendencia seguirá esos pasos. Desde Brasil hasta Corea, pasando por Marruecos, Italia o Taiwan. Si en Inglaterra está de moda escuchar a cierto ídolo juvenil, sus canciones se emitirán en las radios argentinas, sudafricanas, australianas y españolas. Si la Champions League la gana en Fútbol Club Barcelona, serán las camisetas blaugranas las que se vistan en todos los países del mundo.

Es en el Centro (lo que los autores anglosajones llaman ‘the Core’), donde se crean las tendencias y modas que determinan la cultura global, reflejada en la música, forma de vestir, televisión, comida, forma de hablar… Aunque también es cierto que, en ocasiones (y gracias al fenómeno de Internet), tendencias de países no-occidentales pueden adquirir fama en Occidente y en el resto del mundo. Un ejemplo lo tenemos en los éxitos musicales Ai se eu te pego (Michel Teló, cantante brasileño) o Gangnam Style(PSY, cantante surcoreano), una clara muestra de que no importa el idioma ni la nacionalidad, sino la moda.

Aunque no está directamente relacionado con el concepto de ‘globalización cultural’, el siguiente fragmento del Manifiesto del Partido Comunista (Marx, K y Engels, F, 1848) aporta quizás la primera visión y crítica de este fenómeno:

“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal.” (Manifiesto del Partido Comunista, 1848)

De entre todas las ideas que se presentan en el Manifiesto y en este fragmento, una de las más interesantes, en relación con la globalización cultural, es la que sugiere esta frase: “En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos.”

Esta frase, escrita por Marx y Engels en 1848, refleja dos realidades que siguen siendo muy actuales: la creación de necesidades y el consumo de productos extranjeros. En cuanto a la primera, es muy interesante observar cómo hace casi dos siglos Marx y Engels ya advirtieron de este fenómeno: el sistema económico crea necesidades de consumo. Directamente relacionado con lo analizado en el apartado  ’El consumo’, el hecho de que surjan necesidades nuevas hace que la población caiga en la trampa y pase de ser personas para convertirse en consumidores.

Por otro lado, la globalización del consumo ha supuesto que en la sociedad desarrollada y moderna se consuman bienes venidos “de los países más apartados y de los climas más diversos”, es decir, de todo el mundo. Consumimos alimentos de otros países, productos electrónicos del otro lado del Océano, ropa de moda de otras culturas, música de artistas extranjeros, programas de televisión de canales internacionales… etc.

Según Marx y Engels, este consumo globalizado ha crecido en detrimento del consumo nacional y local. Se prefiere una hamburguesa del McDonald’s antes que un plato tradicional del pueblo, y vemos películas de acción de Hollywood antes que cine de autor de nuestro país. En este sentido la globalización cultural ha provocado lo que refleja la viñeta anterior: todos somos iguales.

La globalización cultural, aunque en cierta manera es sinónimo de progreso y modernidad, supone a la vez una progresiva desaparición de valores tradicionales y nacionales, cuya reivindicación, en vez de ser tachada de excesivamente patriótica o anclada en el pasado, tendría que ser defendida por aquéllos que no quieren ver cómo se pierde la identidad de los pueblos del mundo.

No está mal comer un BigMac (la hamburguesa más famosa del mundo), lo que está mal es olvidar la gastronomía tradicional o local, y fomentar de esta manera que sea el BigMac la comida preferida de todos los habitantes del planeta.

RELACIONADO: Ver el apartado ‘Fastfood’ (en modo #FastPost)