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La bombilla que no se apagaba

¿Qué tiene de malo conseguir fabricar una bombilla que no se apague nunca? ¿Por qué una empresa se negaría a desarrollar este aparato que tanto agradaría a los compradores? Uno tiende a pensar que la empresa que pusiera en venta una bombilla que no se apagara ni se estropeara en 50 años obtendría ganancias millonarias. Todo el mundo querría comprar ese modelo de bombilla. ¿Por qué las empresas no iban a querer vender ese tipo de bombilla?

En realidad un objeto que no se estropee y que tenga una vida de decenas de años va en contra del principio básico del capitalismo: no es rentable. La empresa que vendiera esas bombillas ganaría mucho dinero durante unos meses, quizás durante un año, y vendería posiblemente todas las bombillas. Pero una vez vendidas, pasarían décadas hasta que la gente tuviera que volver a comprar bombillas, y sería un desastre para el negocio. Es mucho mejor fabricar bombillas que se estropeen cada cinco meses, y así asegurarte una clientela que demande bombillas durante toda la vida.

El caso de la bombilla que no se apagaba tuvo lugar en la Alemania del Este, la RDA (República Democrática Alemana), también conocida como “Alemania Oriental”, en el año 1981. El mundo aun estaba dividido entre el capitalismo y el socialismo/comunismo, así que en cierta manera aun existía otro modelo económico que hiciera frente al neoliberal.

En la Alemania socialista, la Alemania del Este, se comenzaron a fabricar bombillas de larga duración. Al presentarlas en una feria internacional, en busca de compradores por todo el mundo, los empresarios occidentales capitalistas dijeron a los alemanes: “os quedaréis sin trabajo”, y rechazaron comprar las bombillas y extenderlas por el Mundo.

En 1989 cayó el Muro de Berlín y la RDA se unió a la Alemania Occidental. La fábrica de bombillas de larga duración cerró y aquella idea se perdió. Hoy en día aun se puede ver ese modelo de bombilla en museos, pero no satisface las necesidades de ningún hogar en el Mundo. Era mucho mejor fabricar bombillas defectuosas que se estropearan cada cierto tiempo, para que el consumidor tuviera que comprar de nuevo y de forma constante durante toda su vida.

Artículo relacionado:

El ejemplo del caso de la bombilla que no se apagaba forma parte del artículo Obsolescencia programada, que se puede encontrar en el blog principal: El orden mundial en el S.XXI.

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